segunda-feira, julho 12, 2004

O Ser é, e é como é


A un olmo seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado, 4 de mayo de 1912


A um olmo seco

No velho olmo, fendido pelo raio
e já metade apodrecido,
com as chuvas de abril e o sol de maio
algumas folhas verdes lhe hão saído.

Oh olmo centenário na colina
que lambe o Duero! Um musgo amarelento
mancha-lhe a casca esbranquiçada
no tronco carcomido e poeirento.

Não será, qual os cantantes álamos
que guardam o caminho e a ribeira,
habitado por rouxinóis pardos.

Exercito de formigas em fileiras
vai nela trepando, e nas suas entranhas
urdem as cinzas teias as aranhas.

Antes que te derrube, olmo de Duero
com o machado o lenhador, e o carpinteiro
te converta em badalo de campainha,
arreio de carroça ou jugo de carreta:
antes que rubro na lareira, à manhãzinha,
ardas em alguma palhota
no meio do caminho;
antes que te espedace um torvelinho
e trinque o bafo das serras brancas:
antes que o rio até o mar te empurre
por vales e barrancas
olmo, quero anotar na caderneta
a graça de tua rama enverdecida.
Meu coração espera
também, elevando-se à luz e à vida,
outro milagre da primavera.

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